San Benito de Nursia, patrón de los bibliotecarios
El 21 de marzo, celebramos San Benito de Nursia, patrón de de los bibliotecarios, y para que conozcáis un poco sobre su vida, compartimos aquí una breve semblanza biográfica.
Nacido en Nursia (Umbría) en el año 480 y fallecido en Montecasino (Lacio) el 21 de marzo del año 547. Fue un monje cristiano, iniciador de la vida monástica en Occidente, durante un periodo muy conflictivo de la historia, por la descomposición del Imperio romano de Occidente, su ocupación por pueblos germánicos y la consecuente involución cultural. Fundó la Orden de los Benedictinos, cuyo objetivo era establecer monasterios basados en la autarquía, es decir, autosuficientes, organizados alrededor de una iglesia de planta basilical y un claustro. Es el patrón de Europa y patriarca del monacato occidental.
Miembro de una familia noble italiana, creció junto a su hermana gemela, santa Escolástica. Gracias a la situación privilegiada de su familia, Benito fue enviado a estudiar en Roma, en la que recibió una exquisita formación. Más tarde, disconforme con el estilo de vida romano, se retira a Subiaco, donde habita en una cueva, dedicado a la oración. Algunos años después, se trasladó a Vicovaro, como prior de un pequeño convento, en el que estableció una estricta disciplina para los monjes, que lo enfrentó con el resto de la comunidad. Por este motivo decidió volver a Subiaco y retomar su vida de ermitaño. En el año 530, abandonó su retiro y viajó a Montecasino, donde sobre las ruinas de un antiguo templo levantó dos capillas y algunas edificaciones a su alrededor. Este lugar se convertiría en una de las más famosas abadías de la cristiandad.
San Benito redactó un conjunto de normas para sus monjes, la Regula monasteriorum o Regla Monástica, donde plasmó su método y disciplina. La regla manifestaba en la frase "ora et labora" su columna vertebral, estimando el trabajo manual como algo necesario y honroso, imitando de esa forma a Jesucristo y a su padre san José. El fundador de la orden benedictina estableció un estricto horario en el que la reflexión y el rezo marcaba la vida de los monjes, al considerarlos fundamentales para la purificación del alma Además, la alimentación era básicamente vegetariana, siendo frecuentes los momentos de ayuno.
La regla de san Benito inspiró a otras muchas comunidades religiosas, pero fueron fundamentalmente los monjes benedictinos quienes reunieron, conservaron y difundieron el legado cultural grecorromano desde los sciptoria de los monasterios medievales.
En 1950, debido al trabajo de la orden benedictina en la transcripción y copia de textos, y al tiempo que los monjes debían dedicar a la lectura, prescrito en su regla, san Benito es nombrado patrón de los bibliotecarios (Orden de 14 de marzo, por la que se declara festivo para todos los Centros regidos por el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos el día 21 de los corrientes, festividad de San Benito, Patrón del citado Cuerpo).