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ENRÍQUEZ ROPERO, Lucía

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Datos biográficos

Lucía Enríquez Ropero nació en Huelva en 1968. Maestra de Educación Infantil estudió en la  E.U.  de Magisterio en Huelva. Ejerce como maestra desde 1992. Trabajó en numerosos colegios de Huelva y provincia (Sierra y Andévalo-campiña sobre todo) hasta que llegó a Isla Cristina en el 2002 donde vive y ejerce como maestra desde entonces. Desde joven le ha gustado escribir cuentos infantiles para sus hijas hasta que decidió presentarlos a la editorial Hilos de emociones. 

Obra literaria

Ha publicado:

  • Guzsu descubre sus emociones (San Juan de Aznalfarache, Sevilla : Hilos de Emociones, 2019).
  • El reencuentro de Guzsu y Shanna (San Juan de Aznalfarache, Sevilla : Hilos de Emociones, 2020).

Estas obras son un proyecto de animación a la lectura con 30 cuentos sobre emociones y valores (Igualdad, respeto, amabilidad, diversidad, interculturalidad, contra la violencia de género, amistad...). El protagonista (Guzsu) se pierde por el espacio al no haber aprendido todavía a controlar sus emociones. Ahora tendrá que parar en distintos planetas hasta regresar de nuevo a su casa en Guzsímeda. Este proyecto es fruto de años de trabajo en el aula buscando una forma divertida y fantástica de crear el hábito lector en los más pequeños (Educación Infantil, 1º de Primaria).  

  • Hagamos que esté tan claro (San Juan de Aznalfarache, Sevilla : Hilos de Emociones, 2020). Libro que trata sobre la Igualdad.

Las ilustraciones de las obras de la autora son sus propias hijas.

Guzsu descubre sus emociones es un Proyecto de Innovación aprobado y financiado por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía dentro del apartado de "Bibliotecas escolares y Proyecto Lector".

Obras en Internet

Menciones y reseñas de Internet

Fragmentos de su obra

El reencuentro de Guzsu y Shanna 

  • Cuento 4: Noa y su amigo Brisa

" ... Inesperadamente un día Brisa se enfadó demasiado y como no lo controlaba llegó a convertirse de nuevo en Huracán. Jamás pensó Noa que pudiera volver a caerla a la arena. Por unos instantes quedó inmovilizada en el suelo. Pensativa, seguía de rodillas en la arena mientras Huracán no dejaba de gritarle. Por su cabeza pasaban las muchas conversaciones que había tenido con sus amistades cuando le repetían una y otra vez que nunca puede faltar el respeto y la amabilidad. También pensaba lo bien que lo pasaba con Brisa cuando estaba calmado. Finalmente decidió levantarse de la arena.
Comenzó a caminar insegura, sin poder dejar de mirar atrás. Su amigo había vuelto a convertirse en Brisa y la llamaba una y otra vez. Pero Noa ya estaba segura que, cuando menos lo esperara, se volvería a convertir en Viento, y otra vez en Huracán. Que cómo le había repetido mil veces sus amistades volvería a caerla una y otra vez haciéndola sentir culpable. En lugar de buscar la manera de controlar esa ira incontrolada con el tiempo se convertiría en una situación normal y ella tendría que aceptarla así sintiéndose verdaderamente culpable de esa ira, como ya había ocurrido ..."